El movimiento por el derecho a la reparación, o Right to Repair, está cobrando fuerza en los últimos años. Diferentes gobiernos han intentado aprobar leyes para impulsar la vida útil de los productos y el derecho de los consumidores a reparar sus propios dispositivos. Además, algunas compañías como Apple ya están dando los primeros pasos para las reparaciones de autoservicio.

¿Por qué no se permite a los consumidores reparar sus dispositivos? Es una cuestión que el movimiento Right to Repair lleva abordando desde hace décadas. El consumidor medio sabe que un dispositivo electrónico quedará obsoleto rápidamente cuando el fabricante lance nuevos y mejorados modelos.

En este artículo, nos centraremos en el movimiento por el derecho a la reparación, explicando a quién afecta y cuáles son los pasos que se están tomando en la actualidad para impulsar sus demandas.

¿Qué es el movimiento del derecho a la reparación (Right to Repair)?

En lugar de verse obligados a comprar productos nuevos, los consumidores buscan poder comprar aparatos electrónicos que puedan actualizarse a lo largo de su vida útil, incluyendo poder actualizar piezas como el procesador, la memoria y la batería. A este concepto se le conoce como el derecho a la reparación (Right to Repair en inglés).

El objetivo del movimiento Right to Repaires conseguir que las empresas pongan las piezas de repuesto necesarias a disposición de los clientes y de los talleres de reparación. También busca que las herramientas e información sobre la reparación de los dispositivos puedan estar en manos del consumidor.

Para apoyar estas demandas, personas, estados y países a lo largo y ancho del globo están exigiendo o desarrollando un nuevo marco legislativo sobre la reparación, por ejemplo, el Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Europea.

Interior de un dispositivo electrónico

La razón del movimiento Right to Repair

El desembolso de los consumidores en dispositivos electrónicos y gadgets es importante, y muchos de estos aparatos quedan obsoletos en pocos años. Por ejemplo, la batería de un smartphone suele degradarse con el tiempo y ralentizar el rendimiento del teléfono. Además, si la batería no es reemplazable, el consumidor se ve obligado a deshacerse del dispositivo y volver a gastar dinero en un producto nuevo, contribuyendo a la generación de residuos electrónicos.

Los componentes frágiles e irreparables también reducen la vida útil de un producto, ya que los fabricantes pueden acabar abandonando el soporte de dispositivos que siguen siendo funcionales. La mayor parte de la tecnología moderna está formada por componentes que no tienen posibilidad de reparación, sobre todo si los dispositivos están alimentados por sofisticados chips informáticos.

Dado que los productos son cada vez más difíciles de reparar, los activistas y las organizaciones de consumidores abogan por el movimiento Right to Repair, cuyo objetivo es que los usuarios puedan reparar sus productos electrónicos por sí mismos o por técnicos y talleres de terceros.

La obsolescencia programada

El movimiento Right to Repair se inició en la década de 1950. Brook Stevens, un diseñador industrial estadounidense, popularizó el término obsolescencia programada, una práctica de marketing en la que los fabricantes acortan artificialmente los ciclos de vida de los productos y animan a los consumidores a comprar nuevos productos cada pocos años.

Los críticos de la obsolescencia programada señalan que una industria de reparación de componentes podría impulsar las empresas locales y crear puestos de trabajo, a la vez que reduciría los residuos electrónicos.

Otro argumento defiende que estos fabricantes de productos electrónicos están fomentando una cultura de obsolescencia programada y que el dispositivo está diseñado específicamente para durar un tiempo limitado y ser sustituido. El proceso, afirman, conlleva una inmensa presión sobre el medioambiente y el despilfarro de recursos naturales.

MacBook being repaired

Uno de los mayores defensores del movimiento, la organización sin ánimo de lucro The Repair Association, afirma que la reparación es una función crítica para todas las formas de reutilización y prolongación de la vida útil de aparatos tecnológicos. Los productos que no se pueden reparar acaban irremediablemente en vertederos electrónicos.

¿A quién afecta el movimiento del derecho a la reparación?

La creciente campaña por el derecho a la reparación tiene un gran alcance y afecta a todos los que participan en el desarrollo o la compra de productos y bienes electrónicos, desde los clientes y los talleres de reparación independientes hasta los fabricantes, como Samsung, Apple, Microsoft y Google.

Consumidores

Los dispositivos adquiridos pertenecen a los consumidores que han pagado por ellos. Por tanto, según los activistas, un usuario debería tener derecho a poder reparar su propio producto. En añadido, una ley ampararía a los consumidores de la obsolescencia programada y aumentaría la vida útil del dispositivo. Cuando un smartphone, ordenador o tablet se estropea, el usuario debería tener derecho a reparar el producto y decidir qué hacer con él, por ejemplo, revenderlo como un producto reacondicionado.

La presencia de piezas tecnológicas en los equipos modernos ha permitido a los fabricantes reducir el acceso a la reparación proclamando que esta podría violar sus derechos de propiedad, intentando controlar la propiedad más allá de la venta. Las limitaciones a la reparación se han convertido en un grave problema para todos los equipos modernos que también limitan la forma en la que estos dispositivos pueden comercializarse en el mercado de segunda mano.

Talleres de reparación independientes

Los defensores del derecho a la reparación también argumentan que se podría impulsar el negocio de los pequeños talleres de reparación, ya que son una parte importante de las economías locales. Si un fabricante dispone del monopolio de las reparaciones, los precios suben exponencialmente y la calidad tiende a bajar. El precio es un factor fundamental. Si no hay competencia, los consumidores tienen las manos atadas.

Podría decirse que los talleres independientes son los que más ganan con el éxito de la campaña Right to Repair, lo que podría explicar por qué son ellos quienes se encuentran entre los partidarios que más apoyan una nueva legislación. Los talleres creen que deberían poder adquirir algo tan sencillo como una batería para ayudar a una persona a sacar más provecho de su dispositivo. Hoy en día, pueden abastecerse de piezas de vendedores cuestionables, ya que es la única forma de reparar un producto. Las leyes sobre el derecho a la reparación obligarían a los fabricantes a proporcionar piezas auténticas.

Fabricante

La creciente campaña preocupa a algunos fabricantes. Los gigantes de la tecnología son recelosos respecto a las propuestas del movimiento, ya que consideran que amenaza la protección de la propiedad intelectual y los secretos comerciales. Las piezas y las guías de reparación son de su propiedad, por lo que es comprensible que no tengan interés en que se hagan públicas. Creen que esta información es un secreto empresarial o comercial que debe ser protegido.

Tienda de compraventa con smartphone sin reparar

El derecho a la reparación en Estados Unidos

En 2021, casi todos los estados de Estados Unidos habían propuesto un proyecto de ley sobre el derecho a la reparación. Sin embargo, solo uno, Massachusetts, lo ha convertido en ley. El enfoque de las propuestas de ley en otros estados puede variar considerablemente. Por ejemplo, en Florida y Carolina del Sur, la propuesta de ley se centra en los equipos relacionados con la agricultura, mientras que en California se centra en los equipos médicos.

Derecho a reparar en Europa y el Reino Unido

El Reino Unido y la Unión Europea ha introducido normas de derecho a la reparación. El objetivo es prolongar la vida útil de los productos hasta 10 años. Así, los fabricantes de productos como lavadoras, televisores y frigoríficos tienen que poner las piezas de recambio a disposición de los consumidores.

La nueva ley da a los fabricantes un plazo de dos años para realizar los cambios necesarios. Sin embargo, no abarca todos los aparatos eléctricos porque incluye lavavajillas, lavadoras, aparatos de refrigeración y televisores, pero excluye smartphones y ordenadores portátiles.

Mientras tanto, la legislación de la Unión Europea sobre el derecho a la reparación exige a los fabricantes que garanticen que los productos electrónicos puedan ser reparados hasta una década después, como resultado de la legislación aprobada por el Parlamento Europeo.

El voto es favorable al establecimiento de normas de mayor alcance y eficacia sobre el derecho a la reparación, enfocado en la reducción de residuos eléctricos. Este fenómeno ha ido en aumento en el continente debido al crecimiento del sector de la fabricación.

El futuro de la reparación y los productos reacondicionados

Algunas empresas se niegan a facilitar las piezas necesarias para realizar reparaciones y actualizaciones, haciendo que los consumidores no puedan arreglar sus dispositivos electrónicos. En su lugar, tienen que recurrir a la propia empresa o a proveedores de terceros que puedan trabajar con ellos, en este último caso, sin garantías de la completa autenticidad y funcionamiento de las piezas.

En RefurbMe, creemos en cualquier causa que ayude a reducir los residuos electrónicos. También forma parte de nuestra misión ayudar a nuestros lectores a entender las alternativas viables a la compra de productos nuevos.

Comprar un dispositivo reacondicionado te permitirá recibir un producto que funciona igual que uno de fábrica, ahorrando dinero y evitando la generación de una gran cantidad de residuos electrónicos, incluyendo una garantía profesional. La única diferencia es su condición cosmética.

Con nuestra lista de restauradores, te damos una idea detallada de lo que ofrece cada uno, incluyendo la garantía, el envío y la política de devoluciones. Nos especializamos en la comparación de productos de Apple reacondicionados y podrás encontrar modelos que ya son imposibles de encontrar en tiendas.

Echa un vistazo a nuestras mejores ofertas. ¡Gracias por pasarte!

Derecho a la reparación